Caracas,
crónicas del siglo XX
Caracas a inicios del siglo XX presento aires de alejarse de
aquella ciudad en guerra, de miseria y caudillismo. En su paso, Cipriano castro
se empodero de aquellos capitalinos que poco a poco los abrazaba el progreso,
dejando a un lado la típica cuadricula colonial española, ahora rodeados de
grandes obras arquitectónicas que había dejado en su septenio, quinquenio y
bienio el presidente Antonio Guzmán Blanco. La Caracas colonial abría nuevos
caminos, con acercamiento al mar,
siempre rodeados de aquel inmenso Guaraira Repano; el salto de aguas cristalinas.
El próspero
crecimiento que abrazaba las necesidades de los caraqueños, guardaba celos en
los pobladores más humildes. En sus alrededores quedan los anales de Los bancos,
baños públicos, barberías, billares, agencias funerarias, teatros que crecían
con éxito, donde también abundaron las barbería, y como olvidar, según la crónica,
el sonar de la corneta del primer automóvil que llego a Caracas.
La salida del presidente Castro del país, abre consigo a la
llegada al poder de Gómez y su gran hacienda, al uso y desuso de las palabras, de formas de vivir, de
artefactos y costumbres. El aumento progresivo del valle de caracas; ha
significado una pisca más para un buen sazón, dándole particularidad como una
floreciente urbe caribeña. El reventón petrolero esta ceñido de adelantos
científicos, arquitectónicos, fuente extranjera, manufacturas y poco pago a
empleados venezolanos.
Caracas es ahora punto central de un país sediento de
modernismo europeo y norteamericano. Ha sido caracas, quien con sus símbolos de
modernismo ha arropado a todo un país.
Según Pérez Bonalbe “… tendida a los pies del Ávila…” representando la urbe
venezolana que en el paso del tiempo no ha perdido aires coloniales, con su
religiosidad. Aires de seguir batallando. Muchos han sido los que con sus
acuarelas han pintado sobre ella por más de un siglo, para engrandecerla y
convertirla en la representación de capital de una nación.
¡Vaya que ha crecido Caracas! Que desde la vieja Ciudad de
Castro se reflejó al mundo cuando todos los caraqueños usaban su sombrero, ya
yace en Caracas el símbolo del modernismo en los ojos de aquellos que la vieron
crecer en sus montañas, de casas de
techos rojos, de agujeros. Ahora, acuden a Caracas, a su retazo de recuerdo,
para que Villanueva de lugar a obras de gran exquisitez arquitectónica en latinoamericana. ¡poco que
conozco tus calles, tus parques, pero aun así amo tu historia!