¡Una Abuelita en mi camino!
Al subir
al bus Trujillo en seguida pude notarla, con mucha delicadeza tomo asiento
junto a mí; en sus manos se muestras una
mujer que por años ha sabido descubrir las bondades de una vida plena y con
trabajo. Llevaba una enorme bolsa, enrollada, parece que eran varias. Sin dudar
le pregunte a donde se dirigía, me dijo que hoy le correspondía comprar la
comidita en el PDVAL. Emi experiencia a
continuación no es un relato del enorme sacrificio que hacen nuestros adultos
mayores para comprar sus alimentos, es una muestra significativa; cargada de
sentimentalismo al ver a Doña Elvira Catalina Galván de 91 años de edad hablar
con una serenidad, al referirse que tiene que comprar comida, sin quejas, sin
dolor en sus articulaciones. Cada semana se traslada del Dividive municipio
Miranda hasta la ciudad de Valera. Me comentaban
que las cosas han cambiado enormemente, ella llegó a Venezuela de 38 años de
edad, su esposo, “como todo hombre”
enfatizó, me dejó con mis cinco muchachos
y con el que venía en camino. En la hermana República de Colombia las cosas
no estabaN muy buenas en ese tiempo y adopto a Venezuela como su segundo hogar. De San Antonio del
Táchira, a Santa Barbará del Zulia lavó y cocino por encargos para criar a sus
hijos, incluso cuando viajó a la capital de País trabajó cocinando en el “edificio
Perú” (no sé si existirá todavía). “hasta
allá fui a dar” comentaba entre risas. Doña Ermida como la conocen el
Dividive tiene 6 hijos, 52 niestos, 76 bisnietos y 49 tataranietos. Hermosa ser vestida de piel morena, nacida en 1924 en
Colombia, ella es ahora un orgullo de la parte occidental del estado Trujillo.
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