jueves, 6 de agosto de 2015

                                                             ¡Una Abuelita en mi camino!



Al subir al bus Trujillo en seguida pude notarla, con mucha delicadeza tomo asiento junto a mí; en sus manos se muestras  una mujer que por años ha sabido descubrir las bondades de una vida plena y con trabajo. Llevaba una enorme bolsa, enrollada, parece que eran varias. Sin dudar le pregunte a donde se dirigía, me dijo que hoy le correspondía comprar la comidita en el PDVAL.  Emi experiencia a continuación no es un relato del enorme sacrificio que hacen nuestros adultos mayores para comprar sus alimentos, es una muestra significativa; cargada de sentimentalismo al ver a Doña Elvira Catalina Galván de 91 años de edad hablar con una serenidad, al referirse que tiene que comprar comida, sin quejas, sin dolor en sus articulaciones. Cada semana se traslada del Dividive municipio Miranda hasta la ciudad de Valera.  Me comentaban que las cosas han cambiado enormemente, ella llegó a Venezuela de 38 años de edad, su esposo, “como todo hombre” enfatizó, me dejó con mis cinco muchachos y con el que venía en camino. En la hermana República de Colombia las cosas no estabaN muy buenas en ese tiempo y adopto a Venezuela  como su segundo hogar. De San Antonio del Táchira, a Santa Barbará del Zulia lavó y cocino por encargos para criar a sus hijos, incluso cuando viajó a la capital de País trabajó cocinando en el “edificio Perú” (no sé si existirá todavía). “hasta allá fui a dar” comentaba entre risas. Doña Ermida como la conocen el Dividive tiene 6 hijos, 52 niestos, 76 bisnietos y 49 tataranietos. Hermosa  ser vestida de piel morena, nacida en 1924 en Colombia, ella es ahora un orgullo de la parte occidental del estado Trujillo.

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